Manifiesto del movimiento ciudadano La Otra Guadalajara

Manifiesto del movimiento ciudadano La Otra Guadalajara

El movimiento ciudadano La Otra Guadalajara, consciente del proceso de descapitalización económica de la zona -una buena parte del ahorro se invierte fuera-, del alarmante grado de despoblación con menos de dos habitantes por kilómetro cuadrado, del cierre de muchas escuelas, de las pésimas infraestructuras y servicios que padecemos, del proceso de desaparición del sector ganadero, de los riesgos que se ciernen sobre la agricultura, de las dificultades del comercio por falta de población, del abandono de los montes, de las adversidades para estabilizar a los nuevos pobladores, etc; considera necesario y muy urgente, poner freno a este proceso decadente e invertir la tendencia cuanto antes, de la única forma que a estas alturas es posible: Exigiendo a las instituciones la puesta en marcha de un Plan Especial Integral y Sostenido, que haga posible el desarrollo económico y la repoblación humana en la comarca.

La Otra Guadalajara considera, asimismo, que para impulsar dicho plan y cuantas iniciativas comarcales sean precisas, se necesita disponer de una institución comarcal fuerte y eficaz, dotada de competencias y financiación suficiente.

En este contexto, el Presidente de la Comunidad Autónoma, Sr Barreda, visitó Molina de Aragón el día 26 de Abril y, ante los alcaldes de la comarca, se comprometió a dotar a la Comunidad del Señorío de Molina y su Tierra de competencias y financiación, si esta institución lo demandaba, para lo cual se desarrollaría el artículo 29 del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha.

El compromiso del Sr Barreda, en principio, nos parece positivo en la medida que marca un punto de inflexión respecto a la política comarcal de ninguneo, que venimos padeciendo desde hace muchos años. No obstante, este compromiso se quedaría en nada, si la Común no fuera capaz de unir en su seno a la mitad de los habitantes de la comarca que, por ahora, no están representados en esta institución y si no cambia radicalmente sus estructuras y funcionamiento, adaptándolas a las que se precisan para abordar las tareas que la Comarca tiene por delante.

No sabemos si el Sr. Barreda estaría dispuesto también a adquirir el mismo compromiso con una institución comarcal que surgiera directamente desde los ayuntamientos al margen de la Común; aunque en cualquier caso, es un derecho al que se pueden acoger los propios municipios sin el permiso previo de nadie, amparándose en el citado artículo 29 del Estatuto de Autonomía, que en su punto 2, apartado a) dice literalmente: Dos. En los términos previstos en la Constitución, por Ley de las Cortes de Castilla-La Mancha se podrán: a) Reconocer la comarca dentro de cada provincia como entidad local con personalidad jurídica y demarcación propia.

Así, pues, La Otra Guadalajara considera imprescindible, que si la Común, en un plazo breve, no es capaz de representar a todos los habitantes de la comarca y de reformar a fondo sus estructuras; sean los ayuntamientos de la zona quienes, de una vez por todas, asuman sus obligaciones comarcales y pasen directamente a constituir la institución comarcal, que demanda la situación.

La Otra Guadalajara estima necesaria la comarcalización, sea desde la Común o sea desde fuera de ella, porque supone dotar a la zona de una herramienta adecuada para desarrollar la acción comarcal. Pero la comarcalización por sí sola serviría de poco a estas alturas, si la nueva institución no se implicara a fondo en exigir e impulsar desde sí misma un Plan Especial Integral y Sostenido, que ha de concederse y financiarse desde la Junta de Comunidades y, sobre el cual, el Sr Barreda, no adquirió compromiso alguno, limitándose a bendecir la nueva política de acciones aisladas e inconexas, que iniciara la Junta tras la catástrofe y las repercusiones del incendio y que, además, no están pensadas para la comarca en su conjunto.

Si nuestra comarca tuviera, como otras muchas de Castilla-La Mancha, un grado de desarrollo y población normales, quizás fuera suficiente con esa política de ir poniendo en marcha alguna medida de vez en cuando, pero la situación de nuestra zona es radicalmente peor; es la que se describe en el primer párrafo de este manifiesto; y, ante tan cruda realidad, nada que no sea un Plan Especial Integral y Sostenido puede servir ya para una apuesta de futuro y para darle confianza a la población de que el desarrollo económico de la zona y la repoblación humana van en serio.

El plan que precisa nuestra comarca debe planificarse pensando en el desarrollo equilibrado de toda la zona; debe abarcar a la vez, y como un todo armónico, al conjunto de necesidades de infraestructuras, servicios, vivienda, montes, etc; debe apoyar con inversión pública todas las iniciativas privadas susceptibles de crear algún puesto de trabajo; debe tener la pretensión de reinvertir en la zona el ahorro que en ella se genera y de atraer inversiones de fuera; debe ser continuado en el tiempo hasta obtener resultados tangibles de desarrollo y repoblación; debe ser en definitiva, un plan que, por su contenido y voluntad política para llevarlo a cabo, dinamice a la población y se gane su confianza, ya que sin la participación ciudadana nada sería posible.

El Plan Especial Integral y Sostenido debe servir para resolver, entre otros problemas, algunos como los que de forma resumida exponemos a continuación:

Una mejora radical de toda la red de carreteras de la comarca, de tal modo, que el tiempo para llegar a Molina desde el pueblo más distante no sea superior a 25 minutos. Acortar los tiempos con el núcleo cabecera es vital a efectos económicos, comerciales, administrativos y de servicios. Una buena comunicación con Molina, significa también acortar las distancias con los grandes núcleos de población, cuyo esquema debe completarse con la construcción de la autovía Alcolea-Monreal. Esta mejora radical en la comunicación por carretera es imprescindible para que nuestra zona no quede aislada, dada la época de globalización en que vivimos.

Unas telecomunicaciones a la altura de nuestros días, instaurando la banda ancha, tan imprescindible para navegar por Internet, reformando por completo la telefonía fija y dando plena cobertura a la telefonía móvil. La mayoría de estas necesidades, no resueltas aún, son soportes imprescindibles para la actividad laboral, profesional e intelectual y abren la posibilidad de crear pequeñas empresas, sobre todo en profesiones liberales, que pueden realizar sus trabajos sin necesidad de vivir en una ciudad, de lo cual ya existen abundantes ejemplos en otras áreas geográficas.

Un centro sanitario de carácter comarcal ubicado en Molina, que evite al límite los viajes a Guadalajara, que tenga las especialidades más habituales y necesarias y los medios técnicos para ejercerlas, así como dotar a la UVI móvil prometida por el Sr Barreda, del suficiente equipamiento y personal. Mejorar el servicio de urgencias desde los propios centros de salud con médicos de guardia suficientes y bien sincronizados con la UVI móvil, ya que una buena atención desde el primer momento puede ser determinante para la vida de un ser humano. Dotar a los médicos de vehículos adecuados, para que la climatología no pueda ser nunca una causa por la cual los pacientes dejen de ser atendidos. La sanidad es un derecho de todos los españoles vivan donde vivan y no se nos puede discriminar a pesar de la lejanía y dispersión de nuestra zona.

Establecer un plan de viviendas específico destinado a incrementar la población; de tal modo, que todos los pueblos, con independencia de su tamaño, adquieran el derecho a que se les subvencionen un mínimo de tres viviendas, que es lo menos que se puede establecer en el contesto de una apuesta de crecimiento. Además, esta línea de ayudas debería quedar abierta a cualquier municipio que, ocupadas las tres primeras viviendas, atrajese más pobladores. Lo primero que precisa cualquier familia que se establece en la zona es un trabajo y un lugar para vivir y, sin embargo, todos sabemos que no hay casas en venta ni en alquiler.

Nuevos pobladores: Establecer convenios con municipios rurales de otros países, cuyas características de población, clima, tipo de trabajo, etc, se asemejan a las nuestras, para conseguir en origen y aprovechando la libre circulación de trabajadores a aquellos inmigrantes que mejor puedan adaptarse a las peculiaridades de nuestra zona, con lo cual aumentarían las garantías de quedarse a vivir en ella.

Potenciar a fondo el turismo paisajístico que tenemos y mejorar otros componentes como la gastronomía propia y la arquitectura tradicional. Asimismo, establecer rutas turísticas con criterios comarcales, bien diseñadas e interrelacionadas, con iconos claros y atractivos, abiertas y orientadas desde lo global a lo particular y viceversa y con servicios de manutención, alojamiento y ocio suficientes y distribuidos estratégicamente.

Atraer empresarios autóctonos o llegados de fuera para que inviertan en la zona, apoyándoles con la inversión pública, procurándoles estructuras ágiles y rápidas, facilitándoles suelo barato desde los municipios y otorgándoles exenciones fiscales desde la Comunidad Autónoma e incluso desde el Estado, dado que con ello se contribuye decisivamente al desarrollo de la comarca y al incremento de población. Estos apoyos deben ser más sustanciales para quienes creen nuevos puestos de trabajo, sea por cuenta propia o sea por cuenta ajena y más aún, para quienes empleen jóvenes o mujeres; los unos, porque los necesita la comarca para darle futuro y las otras, porque hay muy poco empleo en la zona para la mujer.

Ofrecer alternativas reales a la agricultura y al pastoreo tradicional, mediante el apoyo decidido a la agricultura de conservación, a la explotación racional de otros recursos naturales, a la ganadería estabulada o semiestabulada, a la humanización del trabajo del pastor, etc.

Impulsar un plan específico de montes dentro del plan integral, para que ningún incendio en nuestros bosques pueda trasformarse nunca más en una catástrofe ecológica, ya que el estado de abandono en que se encuentran desde hace muchos años, fue el factor determinante del desastre del año pasado. Un plan que debe ser planificado y continuado en el tiempo y contener un conjunto de tareas selvícolas (clareos, limpieza, podas, cortafuegos, puntos de agua, accesos, etc) con lo cual, por un lado, se desempeña un cometido imprescindible de interés nacional, ya que los bosques son los pulmones de la tierra y realizan funciones vitales para el equilibrio del ecosistema y, por otro, supone la creación estable de cientos de puestos de trabajo, que ayudarían considerablemente a la repoblación humana de varios pueblos de la comarca, siempre que estos dispongan de las viviendas que hoy no tienen para acogerlos.

Recursos suficientes para nuestros pequeños municipios, que se hallan en bancarrota a causa del poco dinero que reciben del Estado y de la Comunidad Autónoma, dado que la financiación municipal se determina esencialmente por el número de habitantes y nuestros pueblos se hallan semidespoblados. Si ya de por sí la financiación municipal es insuficiente en general, más lo es en nuestra zona, por lo que debe concretarse y ponerse en marcha cuanto antes, la ayuda compensatoria por escasez de población que el Ministerio de Administraciones Públicas tiene prometida y negociada con la Federación Nacional de Municipios.

Financiación del plan Integral. Para financiar un plan como el que precisa nuestra comarca, se puede tirar de muchos sitios: De las líneas de ayuda ya establecidas, de los planes de empleo adaptándolos al Plan Específico Integral que se ponga en marcha, de una parte de los recursos económicos y humanos de la Diputación Provincial, de los fondos europeos y, sobre todo, del Fondo de Solidaridad Territorial, cuyo mandato constitucional es el de destinar este dinero dentro de cada región a atajar sus propios desequilibrios territoriales internos, que en el caso de Castilla-La Mancha no existe duda posible de que sus dos áreas marginadas y deprimidas son, lo que venimos llamando la Otra Guadalajara (toda la provincia menos el Corredor del Henares y la capital) y la Serranía de Cuenca.

Si la Junta de Comunidades viniera cumpliendo, como es su deber, con el mandato constitucional, desarrollado en Ley Orgánica, los problemas de nuestra comarca y de toda la Otra Guadalajara ya estarían resueltos, dado que dicho Fondo de Solidaridad (ochenta y nueve millones de euros este año) debería haberse destinado desde el principio y año por año a las dos áreas marginadas de la Región, cosa que no se ha hecho. Así, pues, para financiar el Plan Específico Integral y Sostenido, bastaría con que la Junta de Comunidades nos abonara la deuda histórica que supone el dinero no invertido debidamente durante tantos años y con que se destinara ese Fondo cada año donde ordena la Ley y no donde aconsejen los intereses electorales.

El movimiento ciudadano La Otra Guadalajara entiende que el contenido de este manifiesto coincide con las necesidades generales de la comarca y llama a todos sus ciudadanos con independencia de su ideología o el sector social al que pertenezcan a unirse a nosotros de una u otra forma; bien asistiendo a las reuniones periódicas que hacemos, en las que se está profundizando mediante el estudio y el debate en el enriquecimiento de las alternativas, bien participando en las posibles movilizaciones que se convoquen, bien apoyando económicamente, a fin de movilizarnos todos juntos para conseguir que se ponga en marcha cuanto antes el Plan aquí expuesto y la comarcalización.

La Otra Guadalajara no está, a priori, contra ningún fuerza o institución, pero es autónoma y tampoco se supedita a los intereses de nadie; por lo tanto, colaborará con quienes se impliquen en la comarcalización y en un plan serio de actuaciones para la zona y exigirá posicionamiento y compromiso a cualquier fuerza o institución, incluidos los propios ayuntamientos, que teniendo deberes con nuestra comarca no estuvieran a la altura de sus obligaciones en estos críticos momentos.